Fijadores Externos

Los fijadores externos son estructuras que se utilizan para estabilizar huesos rotos mediante una serie de barras, alambres y aros situados fuera del cuerpo. Pueden utilizarse de forma temporal o permanente para:

Fijar fracturas: Proporcionar estabilidad a los huesos fracturados.

Corregir pseudoartrosis: Favorecer la unión de fracturas que no han consolidado correctamente.

Tratar infecciones: Ayudar a controlar la infección en fracturas complicadas.

Corregir deformidades óseas: Rectificar huesos deformados.

Alargar extremidades: Aumentar la longitud de un miembro.

Fusionar articulaciones: Unir huesos para estabilizar una articulación.

Tratar defectos óseos: Ayudar a regenerar hueso perdido.

 

Existen diferentes tipos de fijadores externos:

Temporales: Se utilizan como medida inicial para estabilizar la fractura y permitir la recuperación de los tejidos blandos antes de realizar una fijación interna con placas o clavos.

Ilizarov: Son fijadores circulares que permiten el movimiento del hueso solo en dirección vertical (arriba o abajo).

Hexápodos: Son fijadores circulares que ofrecen múltiples ejes de movimiento para corregir deformidades de forma progresiva. La corrección se programa mediante un software que indica los ajustes necesarios en los soportes del fijador (struts).

 

Cuidado de los pines del fijador externo:

El cuidado adecuado de los pines es fundamental para prevenir infecciones. Siga estos pasos:

  1. Lave sus manos con agua y jabón antes de manipular el fijador.
  2. Si hay gasa alrededor del pin, retírela deslizando el plástico hacia el aro del fijador.
  3. Puede ducharse con el fijador. Asegúrese de enjuagar bien tanto la extremidad como el fijador con agua y jabón neutro. También puede lavar los pines directamente con agua y clorhexidina jabonosa.
  4. Seque cuidadosamente los pines con gasas estériles. Para el fijador, puede usar una toalla o un secador de pelo en modo frío para evitar quemaduras.
  5. Rocíe una gasa con espray de clorhexidina acuosa y limpie cada pin de forma circunferencial, utilizando una gasa diferente para cada pin.

 

Es importante revisar los pines regularmente para detectar signos de infección. Los pines pueden estar:

Sanos: Limpios, sin supuración, hinchazón, enrojecimiento ni dolor.

Irritados: Pueden presentar dolor al tacto, enrojecimiento y supuración de líquido claro.

Infectados: Presentan supuración abundante, incluso pus, enrojecimiento intenso, dolor y posible inflamación de la extremidad.

 

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